El Principio de las Primicias

 

Hay un principio y patrón específico en la Palabra de Dios que es básico, aún fundamental, para que la manifestación de las promesas y provisión de Dios ocurra en nuestras vidas.

Estamos hablando del principio de las primicias. La Fiesta de las primicias celebra y reconoce la mano de Dios de bendición y provisión sobre su pueblo.  La ofrenda de primicias es vista tan temprano como en los tiempos de Caín y Abel.

La palabra hebrea para primicias significa “una promesa por venir”, la fiesta judía que celebra la fiesta de las primicias, es una de las fiestas más mencionadas en la Biblia, en segundo lugar después de la Pascua.

En los tiempos antiguos, el proceso de juntar las primicias de los granos involucraba esmerados preparativos.  Cada familia entre los israelitas tenía que estar atenta a los primeros brotes o granos.  Una vez que los encontraban, los designaban como primeros atándoles un pedazo de hilo rojo alrededor de la rama, vástago o vid.

El principio de las primicias no estaba limitado a la vegetación.  Se lo halla en toda la Palabra, y trata con todas las “primicias”.

Note las instrucciones que Dios le dio a Moisés cuando Él preparó a los israelitas para salir de la esclavitud:

Éxodo 13:11-13 “Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.”

En versión de la Biblia Amplificada dice: … Éxodo 13:11-13 “Apartarás para el Señor todo lo primero que abre el vientre.  Asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán del  Señor.  Todo primogénito de asno redimirás [sustituyéndolo por] un cordero, y si no lo redimieres, entonces quebrarás su cerviz; y todo primogénito entre sus hijos redimirás.”

Dios instruye a Israel de nuevo, diciendo: Éxodo 22:29 “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.  Me darás el primogénito de tus hijos.”

Dios reclama el derecho a todo lo primero – lo primero de los granos, de todo primogénito masculino de ganado lanar y vacuno, todo primogénito macho. Todo lo primero tiene que ser dedicado a Dios por medio de Su pacto.  Cada vez que algo es llamado primero, un primer fruto, una cosa dedicada, le pertenece a Dios.

Hoy no sacrificamos más los primogénitos de nuestras ovejas o de nuestros ganados en un Templo; tampoco se requiere que redimamos nuestros hijos primogénitos con oro.  Jesús pagó por toda redención a través de Su muerte, sepultura y resurrección; Jesús es el cumplimiento de la práctica del Antiguo Testamento, Hebreos 8:6 y nos ha dado un Nuevo Pacto fundado sobre mejores promesas.

Sin embargo, el principio de las primeras cosas “las primicias” todavía permanece.  Dios no cambia en Su carácter, principios o modelos. Hebreos 13:8 “Él es el mismo ayer, hoy y siempre.”

 

Resumen

Dios todavía considera las primicias como santo y dedicado a Él, pero hoy las primicias tienen que ver con la práctica de guardar “lo principal”, lo más importante y Dios es lo principal. Dios dice que las primeras cosas le pertenecen a Él para establecer el pacto redentor con todo lo que viene después.  En el modelo de Dios, cualquier cosa que es primero establece el resto.  Lo primero es la raíz, desde la cual el resto es determinado. Entonces al principio del nuevo año, guarde “lo principal”  y ponga a Dios primero al seguir Su modelo invariable de Primicias. Honre al Señor con su mejor ofrenda de “Primicias”, para establecer la bendición y provisión para usted mismo y para su casa a través de todo el año.

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