La Prueba del Tiempo

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Centro Cristiano Bet-el, Dorado Puerto Rico

 

2 Pedro 3:8 “Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Dios no se mueve conforme a nuestro tiempo. Nunca llega tarde, pero lo más probable es que no llegue temprano tampoco. Frecuentemente es el Dios de la media noche. Puede esperar hasta el último momento para darnos lo que necesitamos, y nos rescata; como a un hombre que se está ahogando, en el último instante.

Es muy importante esperar en el tiempo de Dios, pero antes de poder hacer esto, tenemos que llegar a un lugar de quebrantamiento ante Él. O sea, que nuestra propia voluntad y nuestro espíritu independiente tienen que ser quebrantados ante Dios para que entonces, Él pueda hacer su voluntad en nuestra vida y en nuestras circunstancias.

Antes de intervenir a favor nuestro, Él se asegura que no tomaremos las cosas en nuestras propias manos y haremos algo fuera de su perfecta elección de tiempo.

Los tiempos de Dios son muy diferentes a los del hombre

Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

Lo interesante de esta escritura es que parece traer ánimo al corazón de muchas personas, cuando en realidad Dios no nos dice cuando sucederán las cosas, ya que a su tiempo” no define un tiempo específico. Si estudiamos los tiempos en la Biblia, lo que encontraremos serán frases como, “en el tiempo indicado”, o “a su tiempo”.

En muchas ocasiones al estar esperando en Dios por cierta situación, puedes recordar alguna de estas escrituras y eso no está nada mal; aunque si confortan tu alma, no te dicen nada sobre el tiempo específico, ya que el tiempo lo indicará Dios.

El salmista David escribió algo poderoso acerca de este tema.

Salmos 31:14 “Más yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”

Así como pudo confiar el escritor de este salmo en que Dios le librará de toda circunstancia adversa en su perfecto tiempo, nosotros tenemos que aprender a confiar en los tiempos de Dios.

Salmo 34:19 “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.”

En ningún momento nos dice el tiempo exactamente cuándo nos librará Dios, ni dice porque en ocasiones tiene que pasar un tiempo de espera, antes de la liberación. Y una de las razones por las que Dios nos hace esperar, es para que tengamos más compasión por las personas a quienes estaremos ministrando en el futuro.

El fin de todo es, confiar en el tiempo de Dios, creyendo que mientras esperamos que obre a nuestro favor, Él está haciendo algo en nosotros conforme a sus propósitos.

Así que mientras Dios nos da una respuesta, nos está dando la gracia, fuerza y habilidad para soportar la prueba y andar en el fruto del Espíritu, comportándonos como debemos.

Resumen

Si tú te encuentras en tiempo difícil ahora, puede que sea una prueba. Si es así, determina en tu corazón seguir fiel, confiando en que Dios te librará a su tiempo, el momento perfecto. Así que, mientras Dios no provea una salida o una respuesta, nos está dando la gracia, fuerza y habilidad para soportar la prueba y andar en el fruto del Espíritu, comportándonos como debemos. Existen diferentes niveles de fe. Un nivel de fe logra liberarnos de las pruebas, pero otro nivel de fe nos ayuda a pasar por las pruebas y salir victoriosos en Cristo. Toda prueba en tu vida está diseñada para llevarte a tu destino profético.

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