Plan B

¿Recuerdas el día en que descubriste que tu vida no iba a resultar exactamente de la manera que pensabas? Un diagnóstico aterrador. Un descenso inesperado al mundo de las camas de hospital y los sueros intravenosos. La pérdida repentina de un ser querido. Un revés financiero. O quizás tus sueños hechos añicos vienen acompañados de papeles de divorcio. Pasó y estás frustrado, o herido, o furioso, o todo lo anterior. Bienvenido al “plan B” del Señor. Un mensaje que te va a confortar.