Quebrantando la Cultura de la Tierra

VIP - Discipulado
Centro Cristiano Bet-el, Dorado Puerto Rico

Todo pueblo, nación, territorio y continente tiene ataduras y sus habitantes, a menos que sean liberados, las llevan.

Génesis 3: 17-19 – 17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Cuando nosotros hablamos de las ataduras de la tierra, nos referimos a la cultura que nos limitó. La cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada. Como tal, incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Podemos observar la cultura en forma muy sencilla; por ejemplo, no es normal que siendo todos los seres humanos iguales existan territorios, pueblos, naciones y continentes con crisis superiores a otros, en cuanto a divorcios, hambre, desordenes sexuales, etc. hay culturas de pueblo donde sus habitantes están atados al conflicto. Hay naciones donde la cultura que existe es ser esclavo o vivir bajo el dominio de otros. Hay pueblos donde sus habitantes están atados al dolor, la separación, el divorcio y la promiscuidad.

Aquellos seres humanos terminan siendo lo que dicta la cultura de ese pueblo en las formas operantes y pensantes, a menos que esto sea cambiado en el nombre de Jesucristo. Solo de esta forma el ser humano, aunque viva allí, será diferente, pues estará por encima de esa cultura. Muchas de las costumbres y la manera de ver la vida fueron trasmitidas culturalmente, hay cosas que no sabemos porque la hacemos y eso es tradición.

Las tradiciones abortan los planes que Dios tiene para nuestra vida; abortan porque son una especie de barrera invisible que cuando quieres remontar vuelo en la vida, adentro suyo algo dice “usted no va porque ha sido instruido para no ser más que esto”. Las tradiciones le frenan porque marcan un patrón de pensamiento y han establecido hábitos, confirmando los valores en su vida, limitaciones para hacer cosas mayores, para cambiar. Le frena si usted está atado al pasado a lo que hacían sus abuelos, padres, y se crean ídolos en nuestro interior. Que se entiende por idolatría? Es todo lo que roba el tiempo y las palabras que le pertenecen a Dios. Hábitos familiares o culturas que crearon formas de vida, usos, costumbres que impusieron cosas que no sabemos porque las hacemos.

El apóstol Pablo dijo: Romanos 7:19 Porque no hago el bien que quiero, si no el mal que no quiero eso hago.

Aunque perezca contradictorio aun nuestra tradición religiosa puede impedir en nuestra vida lo que dios quiere hacer. En la tierra más personas mueren en nombre de Dios que en otra guerra.

Por lo tanto debemos ser libres de la tradición que nos impida soltar las amarras para cumplir la misión que vinimos a hacer a esta tierra. Usted ahora pertenece a una cultura superior que es la Cultura del Reino de Dios; y puede pararse en su verdadera identidad, pues ahora tiene doble nacionalidad; la que expresa su documento, pero también tiene una ciudadanía superior que es la de los cielos.

Filipenses 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

Cuando en su cultura se diga “no puedo” usted sabrá que en su verdadera nacionalidad, que es la de un hijo o una hija de Dios, usted “si puede”, porque la palabra de Dios dice: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” filipenses 4:13

Cuando le digan que “no sabe”, recuerde que tiene la mente de Cristo. Cuando le digan “no tienes”, recuerde que todo lo que usted tiene en Dios, incluye su ciudadanía, seguro de vida, amor, cuidado, herencia y bien para sus generaciones. Nuestra verdadera identidad dice que somos hijos amados por Dios, desde antes de la creación del mundo. El nos amo con Amor Eterno; porque el Dios del universo lo amo tanto que entrego su único Hijo por rescatar su vida.

Oración

En el nombre de Jesucristo declaro que estoy por encima de la cultura de mi tierra, y todas las maldiciones y ataduras culturales no me afectan porque tengo una nueva identidad en Dios. Mi herencia no está conformada por la cultura de este mundo, sino por la salvación de Jesucristo. Amén.
Resumen
Solo en Cristo volvemos a nacer nuevamente, por eso somos ciudadanos del reino de Dios. Nuestro pasaporte de identificación de esta ciudadanía, nos fue otorgado cuando Jesucristo resucitó al tercer día. No importa donde naciste o te criaste, en el Reino de Dios todos somos nuevas criaturas. Así que pelea tu liberación y no te dejes dominar por el enemigo. El padre te dio todas las herramientas necesarias para vencer.

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