Edifica tu Casa con Sabiduría: Sabios y Prudentes

Proverbios 24:3-4 “Con sabiduría se edifica la casa, con prudencia se afirma y con Ciencia se llenan las cámaras de todo bien preciado y agradable.”

Una casa se edifica primero con sabiduría y prudencia, luego con gusto. La sabiduría y el conocimiento que te llevan al éxito en los negocios, es la misma que utilizas para edificar la casa.

Según este versículo, Dios quiere que tengamos un hogar sólido y balanceado, y que lo llenes con buenas cosas, pero además que la familia sea edificada con sabiduría, que si hay problemas, estos sean sabiamente resueltos, que si hay escasez que sepamos sabiamente llevar un presupuesto, si tenemos que tomar decisiones, que estas sean con sabiduría.

Muchas veces le repiten a mujer “que edifique su casa con sabiduría”, y realmente es bíblico, pero en un hogar no solo está la madre, también está el padre. Por ende los dos se tienen que comprometer en tomar decisiones sabias.

En los diccionarios la palabra sabiduría es: la conducta prudente de una persona, y su habilidad y conocimiento de ciencias, letras y arte, pero los estudios nos mencionan que hay dos clases de sabiduría si leemos Jeremías 8:9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?

Podemos contestar, que eso es sabiduría incorrecta, entonces entendemos que hay dos clases de sabiduría, la humana que es soberbia, que no encaja con la sabiduría de Dios y solo te lleva a la destrucción.

1 Corintios 1:19-20 “Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?”

También existe la buena, la que nos da Dios y esa es la que hace que tanto el hombre como la mujer tengan una vida satisfactoria de bien y de verdad.

No estamos diciendo que con sabiduría no vamos a tener problemas y dificultades sino que con sabiduría vamos a enfrentar estas dificultades y vamos a salir victoriosos.

La sabiduría se caracteriza por su prudencia

Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.”

La palabra de Dios nos ensena que muchas veces debemos de callar, pero usted dirá “pero si no hablo y discuto puedo perder mi autoridad” no es cierto, gana más el que calla y escucha, pues así se da cuenta de lo que realmente está sucediendo con la otra persona. Si dejamos hablar a otros podemos entender que le sucede, tal vez es algo sencillo de resolver, pero nuestro gran problema es no poder cerrar la boca y lo que hacemos es complicar más los problemas.

Seamos más prudentes con nuestras parejas y familias. Evitemos estar dando nuestra opinión, o démosle solamente cuando lo pidan, mientras procuremos callar.

Proverbios 9:10 “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Resumen

Dios puso de primero el hogar y su edificación. Esto es lo más importante para Él y tiene que ser lo primero para nosotros, de nada sirven las añadiduras si el hogar está destruido. Sin no tenemos familia con quien gozar todo lo demás. Debemos edificar nuestra casa, quizá a estado mal, quizá no hay comprensión, tal vez hay hijos malcriados, esposos indiferentes, esposas que nos comprensivas en fin tantas cosas que queremos arreglar y no podemos, Dios tiene buenas noticias para ti. Nunca es tarde, el Señor promete que todo lo que pidamos en oración, El nos lo dará, así que anímese, pida, pida, esta es una de las cosas que El si da porque va conforme a su corazón, y es tener sabiduría para tener una familia unida, amorosa y temerosa de Dios.

La Ruta hacia el Perdón

Dios nos recomienda hacer lo que Él hace, Dios trabaja con su memoria, Él no recuerda malos momentos, dice “Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo”

Génesis 41:51-52 “Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.”

José contó con la bendición de Dios, todo lo que hacía prosperaba y tuvo que tomar la decisión de olvidar cosas de su vida para que no dañaran su futuro, por eso es importante aprender a administrar nuestros recuerdos.

Las personas que recuerdan malos momentos son personas que les cuesta avanzar en la vida. En un álbum de fotos se guardan recuerdos de buenos momentos, no de malos, de la misma forma deberíamos permitir que en nuestra memoria se graben los momentos buenos y olvidar los malos para seguir adelante.

Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”

Cuando Dios te perdona no sólo lo hace por ti sino por amor a sí mismo. Cuando perdonas a alguien debes hacerlo por amor a la persona y por amor a ti, debes perdonar para poder conservar una relación.

Dios te perdona porque quiere continuar contigo, no quiere separarse de ti. Dios se ama tanto que está dispuesto a olvidar lo que has hecho con tal de no martirizarse a él mismo, los malos recuerdos atormentan. Si Dios decide olvidar, nosotros también debemos hacerlo.

Aprenda a administrar su memoria

Cuando esté pasando por momentos malos piense en lo bueno y la paz llegará, la paz de Dios está asociada a nuestros pensamientos.

El Capítulo 11 del Libro de Hebreos, es un Capítulo de recuerdos, Dios recuerda a Abraham por su fe, a Sara que siendo estéril tuvo un hijo, recuerda la fe de Jacob, la ofrenda de Abel, recuerda a Noé que por fe construyó el arca y se salvó toda su familia, a Moisés que en lugar de poner su mirada en las riquezas de Faraón la puso en el invisible, recuerda la fe de David, de Gedeón, Dios recuerda la fe de Sansón, no recordó lo malo que hizo.

En Malaquías dice que hay un libro de memoria de Dios donde están escritos todos los logros que has tenido, ese es el libro que el Señor revisa, él revisa los buenos momentos que ha pasado con nosotros.

Salmo 103:1-5 “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.”

Dios perdona, sana, rescata, corona, sacia, está hablando en tiempo presente, no en pasado, el tiempo en el que estas palabras están conjugadas es “estado actual de acción, algo que se está haciendo constantemente”. Él no es el que te perdonó, es el que te sigue perdonando; no es el que te sanó, es el que te sigue sanando; no es el que te rescató es el que te sigue rescatando, el que te sigue bendiciendo.

La palabra rejuvenecer quiere decir renovar o reparar, el águila se repara cuando se arranca las plumas, cuando se rompe el pico contra la roca porque sabe que si no lo hace puede morir, sangra, pero lo logra, se rejuvenece, por eso José dijo: “Mi segundo hijo se llama Efraín porque Dios me ha hecho fructificar en medio de mi aflicción”.

Resumen

En la ruta hacia el perdón debemos comprender que, podemos ser ofendidos muchas veces y por diferentes personas o situaciones. Pero el perdón debe ser aplicado de la misma forma y sin importar a quien. Así es nuestro Padre, no importa quién es la persona, ni cuán grande haya sido su pecado. Él perdona todos sus errores e iniquidades y jamás se acuerda de ellos. Debemos imitarlo a Él. Perdona y olvida ya.

El Perdón Te Libera

Miqueas 7:19 “El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

La Biblia dice que cuando Dios perdona nuestros pecados, los entierra en lo profundo del mar y nunca más se acuerda de ellos. Tú vas a Dios y le dices: “Señor, perdóname”. “¿De qué?”, te contesta Dios. Hay personas que dicen: “Yo le pido perdón a Dios todos los días de mi vida por lo que hice”. ¿Para qué le pides perdón a Dios de algo que ya ni se acuerda? Él es amoroso y misericordioso. Para librarnos de muchos males es necesario que tomes la decisión de olvidar y perdonar.

Nos beneficiamos enormemente cuando decidimos perdonar y lo mismo ocurre con todos a tu alrededor. Ya sea que necesites perdonar a los demás, o la necesidad de perdonarte a ti mismo, al hacerlo te libera del pasado y te permite cumplir con tu verdadero potencial. El perdón permite liberarte de las creencias y actitudes limitantes.

Si no has perdonado entonces, una parte de tu energía de vida interior está atrapada en el resentimiento, la ira, el dolor o el sufrimiento de algún tipo. Esta energía vital atrapada te limitará. Es como si trataras de montar en bicicleta con los frenos parcialmente puestos todo el tiempo. Te hace más lento, te frustra y hace que sea difícil avanzar.

A medida que aprendas a perdonar, las habilidades que habían estado latentes en tu interior surgirán, y descubrirás que tú mismo eres una persona mucho más fuerte y más capaz de lo que imaginaste.

Si siembras perdón, cosecharás perdón.

Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”

Si tú siembras perdón, serás perdonado, si siembras odio, serás odiado. ¡Perdonar permite olvidar y avanzar! Nuestra mente es como un disco duro de una computadora, no puedes ponerle más de lo que puede abarcar porque tiene una cierta capacidad. Para poder avanzar en la vida hacia el futuro, tenemos que ir borrando cosas que no sirven y nos detienen, como hacemos con la computadora, enviamos a la papelera de reciclaje todos los archivos que ya no sirven para nada, de modo que así, la computadora tiene más capacidad para poder trabajar.

De igual forma, nosotros no podemos trabajar reteniendo los recuerdos del pasado, no podemos avanzar hacia el futuro si tenemos nuestra mente ocupada con esos problemas. La Biblia dice que 2 Corintios 5:17 “el que está en Cristo es una nueva criatura, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas”.

Resumen

Dios quiere que avances hacia el futuro, tu bendición no está en el pasado, la esperanza de algo grande está ligada al perdón, lo mejor está por venir y tú vas hacia allí y no al pasado. No puedes envolverte en el rencor. Sé libre. El apóstol Pablo dijo: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.  El premio está adelante. Tienes que avanzar hacia tu meta. Lo que te hicieron y que tú no puedes olvidar está dañando tu bendición futura. Perdonar permite que puedas avanzar.

Perdonar a Otros es un Deber

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Viviendo los Principios del Reino de Dios

El reino del mundo que dirige Satanás contiene una ideología opuesta y conflictiva con los principios del Reino de Dios. Estos valores ideológicos se han fijado de tal modo en la mente de los seres humanos que dificultan el que podamos perdonar a otros.

Nuestro perdón se basa sobre el sacrificio de Cristo en la cruz

1 Juan 1:7 “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

1 Juan 2:12 “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.”

Como cristianos, se nos llama a perdonar de manera, tan plena como nosotros mismos hemos recibido el perdón de Dios

Mateo 6:12 “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”

Colosenses 3:13 “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”

Lucas 17 3-4 “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.”

Ahora bien si sabemos que Dios nos ha perdonado de nuestros pecados, aun sin merecerlo, ¿No crees que nosotros debamos también imitar este acto de amor, perdonando a todos aquellos que nos ofenden?

La falta de perdón ata a las personas con el resentimiento, lo tiene encadenado, la falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los
recursos emocionales que tienes. El Perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma, y enferman el cuerpo.

Algunos consejos que te ayudaran en el proceso de perdonar

1. Buscar consejo Sabio: Consiste en conversar y analizar con una persona de confianza, objetiva, capaz de escuchar, analizar la situación.

2. Tener compasión y misericordia: Significa esforzarse para ver al agresor como un ser humano, tratar de comprender lo que le llevo a causar daño.

3. Humildad: Es necesario eliminar el orgullo, que actúa como una barrera antes de ceder el perdón.

4. Perdonarse a sí mismo, haciendo real en su vida el perdón que Jesús le dio: Reconocer que Jesús me ha perdonado, y a la vez perdonarme a mí mismo de todo aquello que me está causando intranquilidad en mi corazón.

5. Lo más importante de todo, permitir que Dios actué en mi vida con completa libertad y que sea el quien guie la barca de mi vida.

Conclusión

Para poder perdonar tenemos que entender, que la voluntad de Dios para nuestra vida es que tengamos un corazón perdonador, que echemos fuera todo resentimiento o rencor que se quiere anidar en nuestra vida, y permitir que Jesús sea quien guié por completo nuestro destino. Jesús quiere que perdonemos así como él nos perdona a nosotros.

El Perdón

El Perdon

Viviendo los Principios del Reino de Dios

Esta serie se centra en el tema del perdón y las enseñanzas de Jesús sobre cómo tenemos que estar dispuestos a perdonar a otros a fin de experimentar el amor del Padre.

Introducción

Jesús por donde iba, siempre enseñaba sobre el Reino de Dios. Este fue el tema de su primera enseñanza. Él decía. Se ha cumplido el tiempo. El Reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas. También fue el último tema de conversación con sus discípulos antes de ascender al cielo.

Jesús decía que el Reino de Dios no era un lugar. Él decía que aquellos que hayan invitado el Espíritu de Dios en sus corazones, “el Reino de Dios vive en ellos”. Si tú has aceptado a Jesús como tu Salvador y Señor, eres parte del Reino de Dios. Ser miembro del Reino de Dios significa tener una nueva relación con Dios. Una relación que empieza aquí, ahora y dura para siempre.

Jesús conto muchas historias o parábolas para ayudar a las personas a comprender que las cosas en el Reino de Dios son diferentes a como son en el mundo. Uno de los principios más importantes del Reino de Dios que discutiremos es la ley del perdón.

Una buena definición de perdonar es: La decisión de relacionarse como si nunca nada malo ha sucedido con alguien que ha hecho un mal en contra de nosotros. Eso es lo que Dios hace por nosotros. Él nos perdona. Dios se relaciona con nosotros, como si nunca hubiéramos pecado, y el espera que hagamos lo mismo por nuestros hermanos. Estudiemos esta parábola de Jesús sobre el perdón.

Mateo 18:21-35 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, les entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Pedro fue a Jesús con una pregunta específica sobre el perdón. Pedro obviamente estuvo analizando las enseñanzas sobre el perdón y había escuchado lo que los rabinos decían:

Si alguien te hace mal, y lo perdonas, Dios estará contento contigo. Si esta persona te ofende una segunda vez, y nosotros lo perdonamos, Dios estará muy contento con nosotros, y si esta persona por tercera vez, nos hace daño, y nosotros lo perdonamos, es todo lo que Dios espera de nosotros.

Pedro sospechaba que Jesús tendría una enseñanza diferente, Pedro sabía que Jesús diría que tres veces no es suficiente. Entonces Jesús respondió que no solo hay que perdonar tres veces, sino Él dijo que hay que perdonar setenta veces siete.

Resumen

Cada uno de nosotros en nuestro proceso de restauración experimentara que nuestras relaciones también se irán mejorando, relaciones dañadas entre nuestras familias y amigos. El Espíritu Santo de Dios trabaja con nuestro interior y así nuestras relaciones cambian. Cuando nosotros experimentamos el perdón de Dios, comenzamos a perdonar a nuestros hermanos, y aprenderemos a pedir perdón por nuestras ofensas a otro.