Cuatro Aspectos Importantes sobre la Bendición

Cuatro aspectos importantes sobre la bendición

Isaías 44:3 “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.”

Es necesario que conozcas los aspectos importantes sobre la bendición, porque son para ti.

Primero: Nuestras bendiciones deben fluir a otros. La Biblia nos enseña que cuando somos bendecidos no es solo para que nosotros nos sintamos bien, felices y confortables, sino para que bendigamos a otros. Cuando Dios bendijo a Abraham en Génesis 12 le dijo: “Te bendeciré y tú serás de bendición a otros”. Esta es la primera ley de la bendición. Debes dejar fluir la bendición a otros.

Segundo: Cuando nosotros bendecimos a otros, Dios tomará cuidado de nuestras necesidades. Eso lo promete Dios. Él se encargará de nuestras necesidades. No hay nada que Dios no haga a favor de aquel que ayuda a otros. De hecho, Dios garantiza esta bendición. Lucas 18.29-30-Y Él les dijo: “De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.”

Cuando usted se preocupa por ayudar a otros, Dios asume la responsabilidad de tus problemas y eso es una bendición real, porque Él sabe manejar tus dificultades más de lo que tú puedes.

Tercero: Nuestras bendiciones compartidas con otros retornan a nosotros. Mientras más bendices a otros, mientras más ayudas a otros, más bendiciones de Dios vienen sobre ti. Lucas 6:38 dice: “Dad y Se os dará, medida buena”. Acá nos dice que no simplemente se nos dará de regreso sino con bono extra y bendición extra. Usted no le puede ganar a Dios. Mientras más trata usted de bendecir a otros alrededor tuyo, Dios entonces dirá: Voy a derramar más bendiciones sobre ti. Vamos a jugar un pequeño juego. Veamos quién de los dos da más. Mientras tú bendices a otros yo me encargaré de retornar sobre ti la bendición.

Cuarto: Cuando Dios te retorna la Bendición, Dios espera que de la misma manera bendigas a otros otra vez. Jesús dijo en Lucas 12:48 “qué a quién mucho se le da, mucho se le exige.” Al recibir de Dios nuestra responsabilidad es más grande.
Basándonos en las bendiciones que ya has recibido hasta hoy. ¿Qué es lo que crees que Dios espera de ti?

Resumen

Nosotros tenemos la llave para alcanzar la bendición de Dios. Es decir que Dios siempre estará dispuesto a bendecirnos. Pero depende de cada uno de nosotros si realmente queremos cumplir los requisitos para que esto se cumpla, en nuestras familias, ministerios y finanzas. La Biblia es clara cuando establece principios. Dios es fiel a sus promesas y opera de acuerdo a lo que le mismo determinó. Cada uno de nosotros tenemos que meditar en esto, mientras no andes conforme a los principios de Dios, difícilmente alcanzarás la bendición que Dios tanto desea darte.

La Bendición Por Gracia

La bendición de Dios es para ti y los tuyos, está a tu alcance, tómala con fe y determinación.

Deuteronomio 32:13-14 “Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, y comió los frutos del campo, e hizo que chupase miel de la peña, y aceite del duro pedernal; mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de la uva bebiste vino.”

Este pasaje es tan rico, que sólo con leerlo sería suficiente, pero lo importante es que lo comprendas para que dé frutos de bendición en tu vida.  Dale gracias al Padre por este gloriosos tiempo de bendición.  Regocíjate en el nombre de Jesús que te redimió para que pudieras alcanzar su favor.

Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”

Nos ha hechos benditos: bienaventurados, prósperos, satisfechos, plenos y completos en el favor de Dios, sin falta de nada.  En el griego, así como en español, dice: “el cual nos bendijo”; o “el cual nos ha bendecido”; refiriéndose en pasado.  Pero con una efectividad eterna.

Las primeras son bendiciones que habla este pasaje bíblico son del campo que crecen solas, frutos de la gracia de Dios, que las planta y prepara para ti.  Solamente debes tomarlas. De esa misma forma todo lo que Él prometió es tuyo.

Deuteronomio 6:10 “cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste.”

Esto significa que el Señor nos dará viñas y olivares que nosotros no hemos plantado.  Cuando llegas al Reino de Dios y aceptas a Jesús como tu único y suficiente salvador, cuando cruzas la línea de la sangre y pasas de las tinieblas a la luz, llegas al otro lado y encuentras viñas y olivares que el Señor te da.

Todo lo que Él ofrece por gracia demanda fe.  Encuentra y toma lo que tu Padre te da gratuitamente, porque no tendrás que hacer nada más que creer y agradecer.

Hay bendiciones que no mereces, pero que Dios ha preparado para ti, es importante que lo entiendas.  En la parábola de la gran cena, el Señor envía al siervo a decir que todo está preparado, la comida, la mesa, los sirvientes están listos para recibir a los invitados.  El Señor ha preparado un banquete para ti, créelo y aprovéchalo.

Resumen

Dios es un Padre amoroso.  Por eso desde antes que nacieras, Él había provisto toda bendición para ti y tu familia en Cristo Jesús.  También proveyó de antemano y dejó establecido un principio importante, “la gracia”.  Como todos sabemos el hombre no puede comprar la salvación, pero la puede obtener, porque Dios es bueno, tan sólo, por su gracia. La bendición de Dios es su gracia manifestada, y nos llega como evidencia de que realmente Él está trabajando a tu favor y en tu vida.  Así que igual que Israel aprende a recibir del Padre su bendición por gracia.

 

Las Promesas Siguen Vigentes

Las promesas

2 Corintios 1:20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

Las promesas representan la manera que Dios usa para establecer su voluntad en el mundo. Nuestra ignorancia o pasividad en cuanto a las promesas de Dios puede determinar la calidad de nuestra vida. En otras palabras, cada promesa que Dios ha hecho al hombre durante la historia sigue vigente, y está disponible para quien la tome.

2 Pedro 1:3-4 “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.”

Todo lo que necesitamos para vivir nos ha sido dado. Ya está disponible. Cuando dice, “para que por ellas,” Dios declara claramente que la forma que Él ha elegido para que nosotros participemos en la vida abundante, es a través de sus promesas.

Si no vives por las promesas de Dios, no estás viviendo la vida que Dios tiene para ti. Estás solamente sobreviviendo. Dios quiere cumplir su propósito y su voluntad en tu vida, pero solamente lo va hacer por sus promesas. Si eres ignorante de las promesas, o pasivo en cuanto a ellas, jamás disfrutarás de los beneficios y bendiciones que buscas.

Una Promesa Es Una Semilla

Una promesa de Dios representa lo que Él quiere hacer en tu vida. El poder para cumplir la promesa se encuentra en la misma palabra de la promesa, como el poder para que crezca una manzana se encuentra en la semilla de la manzana. Mientras uno no siembra la semilla, no verá el fruto que potencialmente existe dentro. El poder para que brote un manzano, está dentro de la semilla. Es siempre “Si y Amén.” Simplemente requiere que sea sembrada en la tierra.
Así funcionan las promesas de Dios también. El poder para ser salvo se encuentra en la palabra de Dios sobre la salvación. Cualquiera que la escucha y la recibe puede creer, confesar y ser salvo.

El poder para recibir la sanidad se encuentra en las promesas que el Señor ha hecho sobre la sanidad. Cualquiera que las escucha y las crea puede ser sano. Romanos 10:17-Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Nuestra fe y nuestra confesión (declaración) desata el poder de la promesa y la promesa comienza a cumplirse.

Dios nos ha dado promesas que cubren cada área de la vida. No existe ninguna circunstancia ni ningún tema sin una promesa que se pueda desatar para experimentar la voluntad de Dios.

Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Para vivir la vida abundante que Jesús nos prometió, es necesario activar las promesas en cada área de la vida. Muchos activan la promesa de la salvación pero nunca desatan el poder de las otras promesas. El perdón de los pecados es solamente una de las mejores promesas que existen en el Nuevo Pacto.

Hay promesas para recibir el poder del Espíritu Santo, salud, ayuda espiritual; hay promesas de oración, de sabiduría, de fe, para la soledad, para el temor, promesas de autoridad sobre el diablo, promesas para la familia, la prosperidad, el trabajo, los recursos, la protección, etc. Y es solamente a través de las promesas que podemos participar de la naturaleza divina de Dios. Eso es la vida abundante.

Resumen
Cuando uno capta el potencial que existe en las promesas de Dios, y entiende que todo se puede desatar por fe, la vida cristiana se transforma de una rutina religiosa y aburrida en una aventura de fe, victoria y triunfo. Las circunstancias negativas no representan nuestro destino, sino que son obstáculos temporales que tienen que rendirse frente al poder de la Palabra de Dios a través de sus promesas. El creyente llega a ser el canal que Dios utiliza para realizar su voluntad en la tierra.

¡Levántate ahora! Busca las promesas de Dios y úsalas como herramientas divinas para construir tu vida.

Las promesas de Dios Para Tu Familia

reclama cada una de las promesaslas promesas de Dios para tu familia

Hechos 16:31 “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.”

Es muy importante el poder conocer y darle el verdadero valor a las promesas de Dios para su iglesia, para nosotros y nuestras familias, dudar de Dios es pecado en ningún otro podemos confiar sino solo en Él.

En el libro de los Hechos de los apóstoles, podemos encontrar el mandato de creer en el Señor Jesucristo y ser salvo con toda la casa, es decir que la familia es parte de la promesa, por esa razón solemos decir que el mejor regalo que los padres podemos dar a los hijos, es confesar a Jesucristo como señor y salvador.

Salmos 117:1,2 “Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia y la fidelidad de Jehová es para siempre. ¡Aleluya!”

Este salmo, el más corto de la biblia de solo dos versículos y 24 palabras, nos da una promesa muy grande para nuestras familias, que tiene mucha utilidad para todo el que sepa creer en Dios, nos dice que su fidelidad es para siempre. Él será fiel a tu familia.

Promesas de Prosperidad para tu familia.

Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Una de las promesas bíblicas que deberíamos tomar muy en cuenta como familia en estos tiempos, es la que Dios hace en el libro de Josué a manera de mandato, nos dice que guardemos su ley y de esa forma prosperaremos en todos nuestros caminos.

Salmos 115:14 “Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.”

La biblia está llena de promesas de Dios para sus hijos, un buen ejemplo es el Salmo 1 en donde el Señor promete grandes bendiciones para el que cuida sus pasos y se regocija en su palabra, tenemos el Salmo 23, el cual nos recuerda que el Señor es nuestro pastor y eso implica un cuidado especial hacia nuestros familiares.

La Gran Promesa De Dios Es La Salvación

Dios tiene en su Palabra “preciosas y grandísimas promesas“, pero los pasajes bíblicos que hablan de la salvación constituyen en una gigantesca promesa, y para obtenerla no hay que pagar nada, es gratuita. El plan de Dios es sencillo para recibir esta maravillosa y gigante promesa. Arrepiéntase y póngase a cuentas con Dios.

Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuentas: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí vendrán a ser como blanca lana.”

El pecado separa a la familia de Dios. Pero Dios promete “vida eterna en Cristo Jesús”. Arrepentirse es cambiar de dirección y andar por el verdadero camino, que es Cristo. Arrepentirse es pedir perdón y confesar el nombre de Jesús.

Romanos 10:9 “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida.”

Resumen

Reciba a Cristo e invítele a su vida y entréguele su familia. Conozca quién es Dios y sus promesas de vida. Dios es fiel y verdadero, de igual manera sus promesas, muchas las podemos encontrar en las escrituras bien específicas para nuestras casas. Dios nos habla con su palabra que es la biblia y con la ministración de su Santo Espíritu, atesora en tu corazón sus promesas, reclama cada una de las promesas hechas a tu hogar. No dudes porque Él es fiel.

¡Oprime Aquí para que Conozcas la Promesa Que Tiene Dios Para Ti Hoy!

Conociendo las promesas de Dios

las promesas de Dios

Salmos 33:18-22 “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti.”

Todos tenemos promesas en nuestra vida dadas por Dios

Algunas ya las hemos recibido y otras no; pero lo más importante es mantener una actitud correcta para que esas bendiciones nos alcancen. No podemos perder el gozo, la fe, la esperanza, la confianza en Dios; debemos quitar toda queja de nuestra boca y clamar a Dios en oración para que todo aquello que no vemos en lo natural y que ya existe en el mundo espiritual, sea traído al mundo físico.

La palabra de Dios está llena de promesas para sus hijos. Él sólo está esperando que las conozcamos y que confiemos en lo que Él ha dicho. Otras promesas pueden venir directamente de Dios a nuestro espíritu o por medio de la palabra profética; sin embargo, toda promesa debe estar alineada bíblicamente.

¿Qué es una promesa?

Es un compromiso para realizar un acto o contraer una obligación. Es el compromiso de hacer algo o dar algo. Entonces, podemos concluir que las promesas de Dios para sus hijos son un compromiso que Él adquirió con nosotros, no por obligación, sino por gracia; y como Él es íntegro, cumple lo que promete.

Jeremías 29:11 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

2 Pedro 1:3 “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.”

Comprender la magnitud de estas dos promesas es muy importante para todo hijo de Dios. Él siempre quiere lo mejor para nosotros.

Existen promesas basadas en la gracia y promesas basadas en un pacto.

¿Qué es una promesa basada en la gracia? No tenemos que hacer nada para ganarlas.

Génesis 12:2,3 “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

¿Qué es una promesa basada en un pacto? La entrega de esta promesa depende del cumplimiento de un acuerdo entre Dios y nosotros.

Génesis 15:18 “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;”

Génesis 12. 8, 10 “Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.”

Resumen

Si eres hijo de Dios, debes creer y confiar en sus promesas, que se realizarán en tu vida conforme a su Voluntad. Siempre debes mantener en mente la fidelidad y el poder de Dios, pues no hay nada imposible para Él. Mantente diligente en la manera de actuar y pensar conforme a esas promesas. No cometas el error de declarar lo contrario porque no has visto el cumplimiento de esa promesa porque el tiempo ha pasado. Dios no puede mentir su naturaleza es fidelidad. Y aunque nosotros permaneciéramos infieles. Él seguirá siendo fiel a sus promesas.

La Prueba de la Fidelidad

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1 Timoteo 3:10 “Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.”

Cada uno de nosotros pasará por pruebas. No hay excepciones todos pasamos por pruebas en diferentes etapas de nuestra vida. No podemos ser ascendidos si no logramos aprobar nuestros exámenes.

No importa lo que estemos pasando, podemos abrir la Biblia y recibir la revelación que Dios ha puesto ahí para nosotros. Él siempre tendrá alguna lección importante para nosotros.

Muchos de los requisitos del liderazgo se encuentran en la Biblia. Por ejemplo:

1 Timoteo 3:2-7 “nos enseña que los líderes tienen que ser irreprensibles, discretos, templados, que se gobiernen a sí mismos, prudentes, sobrios.”

Deben vivir una vida ordenada, sin ser pendencieros = (Aficionado ó propenso a participar o provocar riñas o peleas) sino amables y apacibles. No deben amar el dinero. Deben gobernar bien sus propias casas, antes de esperar gobernar bien en cualquier cosa en la vida.

No deben ser neófitos pensando que pueden caer en orgullo, y finalmente, deben tener un buen testimonio con todos incluyendo los de afuera.

Estos requisitos nos apuntan a una sola cualidad para un líder: ser fieles. Así como Dios probó a los israelitas en el desierto, debemos aprender a ser fieles en el desierto, fieles en los tiempos difíciles. Tenemos que seguir haciendo fielmente lo bueno, aunque lo bueno quizá no ha llegado a nosotros todavía.

1 Corintios 4:2 “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”

Cuando algún resultado tarda mucho es porque Dios trata de hacer una obra muy profunda en nosotros, y nos está preparando para algún acontecimiento en el futuro.

Tenemos que ser fieles, y debemos ceñir nuestra mente en preparación para la oposición y adversidad que siempre acompañan a la oportunidad. El tiempo de preparación es esencial para poder ser usados, pero Dios nos dice en su Palabra que si no desmayamos ni nos rendimos, Él removerá las impurezas de nuestras vidas.

El enemigo quiere hacernos desmayar en nuestra mente; con palabras semejantes a éstas: “Esto no funciona. Esto no te trae ningún beneficio ahora y nunca te será beneficioso. Más vale darte por vencido y hacer otra cosa”.

No cometas el error de tantos. Justo en el punto de su victoria, se dan por vencidos y pierden lo que Dios les tenía preparado. Sé fiel en el tiempo de prueba porque serán tiempos que requerirán de sacrificio personal y asimilación de algunas lecciones difíciles de aprender.

Fidelidad a largo plazo.

Dios usa y bendice a personas fieles, los que han sido fieles tanto en el desierto como en la tierra prometida. Ser fiel significa ser consagrado, ser leal. Las personas fieles son dignas de confianza; son personas fiables, consistentes, constantes, firmes, que se quedarán en el lugar que Dios les ha puesto y harán el trabajo que Dios les ha dado para hacer. Habrá una recompensa para tales personas.

Job le fue fiel al Señor, a pesar de todas las pruebas y tribulaciones que tuvo que pasar durante sus días más oscuros. Lo más difícil para Job debe haber sido que él no sabía, ni entendía por qué tenía que sufrir.

Resumen

Si deseamos crecer en Dios y hacer lo que Él nos ha llamado a hacer, simplemente tendremos que ser personas fieles, sin importar cuánto tiempo tarde ese proceso. Hoy día todo tiene que ser rápido y fácil. Pero en Dios tendremos que aprender a ser fieles siempre sin importar la situación o la adversidad. La fidelidad te cualifica para las cosas grandes que Él tiene destinadas para tu vida.

La Prueba del Tiempo

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2 Pedro 3:8 “Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”

Dios no se mueve conforme a nuestro tiempo. Nunca llega tarde, pero lo más probable es que no llegue temprano tampoco. Frecuentemente es el Dios de la media noche. Puede esperar hasta el último momento para darnos lo que necesitamos, y nos rescata; como a un hombre que se está ahogando, en el último instante.

Es muy importante esperar en el tiempo de Dios, pero antes de poder hacer esto, tenemos que llegar a un lugar de quebrantamiento ante Él. O sea, que nuestra propia voluntad y nuestro espíritu independiente tienen que ser quebrantados ante Dios para que entonces, Él pueda hacer su voluntad en nuestra vida y en nuestras circunstancias.

Antes de intervenir a favor nuestro, Él se asegura que no tomaremos las cosas en nuestras propias manos y haremos algo fuera de su perfecta elección de tiempo.

Los tiempos de Dios son muy diferentes a los del hombre

Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

Lo interesante de esta escritura es que parece traer ánimo al corazón de muchas personas, cuando en realidad Dios no nos dice cuando sucederán las cosas, ya que a su tiempo” no define un tiempo específico. Si estudiamos los tiempos en la Biblia, lo que encontraremos serán frases como, “en el tiempo indicado”, o “a su tiempo”.

En muchas ocasiones al estar esperando en Dios por cierta situación, puedes recordar alguna de estas escrituras y eso no está nada mal; aunque si confortan tu alma, no te dicen nada sobre el tiempo específico, ya que el tiempo lo indicará Dios.

El salmista David escribió algo poderoso acerca de este tema.

Salmos 31:14 “Más yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”

Así como pudo confiar el escritor de este salmo en que Dios le librará de toda circunstancia adversa en su perfecto tiempo, nosotros tenemos que aprender a confiar en los tiempos de Dios.

Salmo 34:19 “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.”

En ningún momento nos dice el tiempo exactamente cuándo nos librará Dios, ni dice porque en ocasiones tiene que pasar un tiempo de espera, antes de la liberación. Y una de las razones por las que Dios nos hace esperar, es para que tengamos más compasión por las personas a quienes estaremos ministrando en el futuro.

El fin de todo es, confiar en el tiempo de Dios, creyendo que mientras esperamos que obre a nuestro favor, Él está haciendo algo en nosotros conforme a sus propósitos.

Así que mientras Dios nos da una respuesta, nos está dando la gracia, fuerza y habilidad para soportar la prueba y andar en el fruto del Espíritu, comportándonos como debemos.

Resumen

Si tú te encuentras en tiempo difícil ahora, puede que sea una prueba. Si es así, determina en tu corazón seguir fiel, confiando en que Dios te librará a su tiempo, el momento perfecto. Así que, mientras Dios no provea una salida o una respuesta, nos está dando la gracia, fuerza y habilidad para soportar la prueba y andar en el fruto del Espíritu, comportándonos como debemos. Existen diferentes niveles de fe. Un nivel de fe logra liberarnos de las pruebas, pero otro nivel de fe nos ayuda a pasar por las pruebas y salir victoriosos en Cristo. Toda prueba en tu vida está diseñada para llevarte a tu destino profético.

La Prueba de la Seguridad

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Filipenses 3:3 “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.” (Reina Valera 1960)

Filipenses 3:3 “porque los verdaderos circuncidados somos nosotros, los que adoramos a Dios movidos por su Espíritu, y nos gloriamos de ser de Cristo Jesús, y no ponemos nuestra confianza en las cosas externas.” (Dios Habla Hoy)

No debemos poner nuestra confianza en la carne, ni en la nuestra, ni en la de ninguna otra persona. ¿Dónde quiere Dios que pongamos nuestra confianza? Solamente en Él.

Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

A Dios no le agrada la independencia. Su deseo es que seamos completamente dependientes de Él. Quiere que dependamos de Él, como una rama depende de un tronco, pronto se secaría si se separa del tronco. Quiere que nos apoyemos en Él para todo en la vida.

¿Cómo comprueba Dios que estamos seguros en Él?

Ocasionalmente, pensamos estar muy seguros de nuestra confianza en el Señor, hasta que alguien nos rechaza, y de repente no entendemos lo que nos sucede, ni por qué. (Si tú crees que Dios no permite tales cosas, te equivocas, porque si lo hace) nos causará dolor en el momento, pero a la larga nos ayudará a mantener nuestra confianza en el lugar indicado y a no ponerla donde no corresponde.

La triste realidad es que no siempre se puede confiar en las personas. Si te encuentras entre un grupo de personas en las que estás poniendo tu confianza, te puedo asegurar que tarde o temprano una o más de ellas te defraudarán. Alguien te desilusionará, haciendo algo inesperado o por no hacer lo esperado. Simplemente eso es una parte de la naturaleza humana.

Cuando esto nos sucede, Dios trata de ahorrarnos mucho sufrimiento con su recordatorio acerca de poner nuestra confianza en Él.

¿En qué te estás apoyando?

Isaías 2:22 “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?”

Sí, podemos relacionarnos con las personas. Podemos confiar en las personas hasta cierto punto, pero al poner esa confianza en ellas, que sólo le pertenece a Dios, Él tendrá que encargarse de hacernos ver sus debilidades y así sabremos que nuestra confianza ha estado en el lugar equivocado.

¿Cómo hace Dios a un líder? Con las pruebas. Nos da prueba tras prueba porque éstas provocan la exposición de las impurezas de nuestra vida y en ese momento puede tratar Dios con ellas. Nada muestra lo que realmente somos como una prueba.

Enfrentamos estas pruebas una y otra vez en la vida. Hasta que aprendamos la lección. Las pruebas no cambian, pero nosotros sí. ¿No sería maravilloso llegar al punto en nuestra vida donde ninguna de las cosas cotidianas nos molestaran en lo más mínimo?

Dios desea usar a todas estas personas y cosas que no nos gustan para obrar un cambio en nosotros. Y una vez que cambiemos, o se alejarán de nosotros o ya no nos molestarán más;  entonces será igual para nosotros.

Resumen

¿Porque estamos confiando en el hombre que es débil, frágil y mortal? No podemos darle demasiado valor porque es pasajero, pon tu confianza en Dios. No es que no vayamos al extremo de desechar a toda persona y vivir como si nadie me importara en la vida. Pero si lo que otros hacen define tu estado de ánimo y tus decisiones, entonces estás mal y debes hacer cambios. Recuerda toda prueba tiene una salida y es un escalón más en la vida para elevarte al próximo nivel que Dios tiene para ti. Pon toda tu confianza en Jesucristo y te irá bien en la vida.

Gradúate En La Prueba

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Salmos 7:9 “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, más establece tú al justo”

Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

El salmista nos dice en este pasaje que Dios prueba los corazones, las emociones y las habilidades mentales. En Jeremías 11:20, el profeta dice que Dios prueba el corazón y la mente.

¿Cómo se prueba algo? Se le aplica presión, fuerza para ver si en verdad hace lo que dice poder hacer, si realmente se mantiene íntegro en el estrés. Dios hace lo mismo con nosotros. Cuando oramos, pidiendo que Él nos use y que nos ponga en una posición de liderazgo, su respuesta es: déjame probarte primero. Te voy a poner a prueba.

Es lamentable ver tantas personas que nunca salen de esta fase de ser probados. Nunca la superan. Pasan toda la vida rodeando las mismas montañas y es que en la escuela de Dios, no hay reprobados, sólo se sigue presentando el examen hasta lograr pasarlo.

Uno de los medios que Dios usa para probarnos es que pongamos por obra lo que declaramos creer. Conocer no es suficiente, no vale nada si no podemos producir lo que conocemos.

El diccionario define la palabra prueba como: razón o argumento con que se demuestra una cosa. También dice que probar es: demostrar indudablemente la certeza de un hecho o la verdad de una afirmación.

Deuteronomio 8:2 “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.”

Vemos como Dios guio a los israelitas por cuarenta años en el desierto para humillarles, para probarles y para ver si guardarían sus mandamientos. Las pruebas vienen en los tiempos difíciles, no en los tiempos fáciles, porque no todo lo que nos mande hacer Dios será fácil. Por eso nos prueba para ver si estamos listos y somos hábiles antes de promovernos a un nivel superior de responsabilidad.

Muchas de las cosas que vienen a nosotros día a día  no son más que una prueba. Por ejemplo, en ocasiones cuando tenemos que esperar mucho tiempo en una fila y al final cuando compramos la mercancía, sale defectuosa, es una prueba. En ocasiones cuando vamos a estacionar nuestro auto llega alguien y toma el espacio que pensábamos toma nosotros, es una prueba.

Santiago 1:2,4 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Santiago nos dice que las pruebas hacen resaltar lo que hay dentro de nuestro corazón. Durante los tiempos de prueba nos conocemos y sabemos entonces lo que somos capaces de hacer. Pedro pensó que nunca negaría a Jesús, pero cuando le vino la prueba, eso fue precisamente lo que hizo. A Dios no le impresiona lo que decimos que vamos a hacer; a Él le impresiona lo que comprobamos que podemos hacer cuando nos encontramos bajo presión. No somos ascendidos en la vida porque tengamos la Biblia subrayada, sino porque hemos sido probados y aun siendo difícil no tiramos la toalla.

1 Pedro 1:6,7 “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

Resumen

En la vida nos encontraremos con distintas pruebas y diferentes niveles de estas. Pero Dios nos dice que no debemos sorprendernos por las pruebas que debamos sufrir, porque por ellas Dios prueba la calidad de nuestro carácter. Él nos dice en su palabra que cuando estas cosas sucedan no hay que pensar que es algo del otro mundo ya que todos pasamos por ellas. No tienes que sentir confusión por lo que estás pasando. Dios está probando tu calidad, está probando tu carácter, está probando tu corazón para que llegues a ser la clase de persona que Él destino desde antes de la fundación del mundo.

La Grandeza del Mensaje del Reino de Dios

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Jesús, no predicó ninguna otra cosa que no fuera el Reino de Dios. La primera declaración de Jesús en público fue:

Mateo 4:17 “ARRPENTIOS… EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO”.

EL Reino ha llegado, la palabra arrepentíos no es una palabra religiosa, es una palabra de psicología, en su contexto original, es cambio de mentalidad.

Cambia la manera en que fuiste entrenado a pensar. Jesús está diciendo: Cambia tu actitud espiritual. Cambia tu sistema de creencias. Cambia tu manera de ver la vida. ¿Por qué? Porque el Reino de los cielos ha llegado. Un Reino no es religión. Un Reino es una nación. Él nos dice que el cielo es una nación… Sobrenatural.

Jesús vino con la misión de remover el reino del dolor, el reino de la ira, el reino de la traición, el reino de la soledad, el reino del luto, el reino del quebranto, el reino de la aflicción, al reino del gozo, al reino de alegría, al reino del amado hijo de Dios.

El hijo de Dios no vino a predicar lo que quiso, sino que habló lo que escuchó de su Padre.

Juan 5:30 – No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

Aspectos necesarios para activar el Reino de Dios en nosotros:

  • Cambio de la mentalidad de escapismo.
  • Cambio de la mentalidad de separación.
  • Cambio de la mentalidad de víctima.
  • Eliminar la mentalidad derrotista.
  • Aprender el lenguaje del reino.
  • Liderar con mentalidad de reino.

Colosenses 1.13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,”

El plan de Dios con el hombre siempre ha sido entregarnos el reino. Jamás pienses que las necesidades, los escases, la duda, la enfermedad, los problemas son parte del reino. Porque en el cielo no existe nada de eso. Así que disfruta tu vida en Cristo.

Lucas 12:32 “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.”

Resumen

El conflicto entre los dos reinos siempre está presente; el hombre decide de quien depende y quien lo gobierna. Jesús nos abrió la puerta de salvación y reconciliación con el Padre celestial; Él nos provee la vía ya pagada, para ser libres de la esclavitud, y nosotros decidimos si queremos ser libre o no y salir del reino de las tinieblas y entrar al reino de Dios.