Los Dones Espirituales (2 de 3)

LOS DONES ESPIRITUALES

Es necesario tener presente que el Espíritu Santo, a través de su poder es el que decide que capacidad darle a cada uno. Todas estas capacidades o dones los da el Espíritu a los que pertenecen a la iglesia que es el cuerpo de Cristo.  Estos son los dones espirituales:

Palabra de sabiduría: capacidad especial de ver y dar sabiduría de Dios a quienes se enfrentan a una decisión crítica.

Cuando estamos ante la encrucijada de decisiones importantes en nuestra vida, este don puede cambiar completamente la perspectiva de la situación.

Jesus responde de manera sabia en medio de una situación difícil.
San Juan 8:7 “Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”

Sabiduría de Salomón
Hechos 15:13-21 “En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.”

Palabra de ciencia: capacidad especial de conocer algo acerca de la Palabra o acerca de circunstancias inmediatas, por revelación de Dios, no por aprendizaje.

La palabra de ciencia como don del Espíritu no es el aprendizaje de los libros o el conocimiento erudito, sino una declaración del conocimiento divino.

2 Samuel 12:1-9: “Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.”
San Juan 1:48: “Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”

Fe: capacidad especial de entender la visión de Dios, y de vivir y obrar con certeza a fin de ver el cumplimiento de esa visión.

El Espíritu capacita a la persona a creer en una extraordinaria demostración del poder de Dios que despiertan la fe en otro creyente o en un grupo de personas y los ayuda a no flaquear en las pruebas.

El don de fe, es impartido de manera especial, por ejemplo, Dios me imparte fe para orar por la sanidad de una persona – como hizo Pedro con el paralítico que pedía limosna en la puerta del templo La Hermosa. El Espíritu Santo le impartió fe y el dio la orden con total convicción.

Hechos 3:1: “Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.”

Jesús y los amigos del paralítico
San Lucas 5:18-20: “Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.”

Dones de sanidades: capacidad especial de orar y ver que Dios obra sanidades milagrosas, tanto físicas como emocionales o psicológicas.

Este don aparece en plural, indicando que existen diversas maneras de sanidades: físicas, emocionales, espirituales, graduales e instantáneas.
Por lo general, una persona que tiene un ministerio puede ser usado en sanar ciertas enfermedades, mientras otros pueden tener el don de sanar enfermedades distintas.

San Marcos 1:32-34: “Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.”

Milagros: capacidad especial de ministrar el poder de Dios en una medida extraordinaria.

Milagro de la mujer del flujo de sangre y resurrección de la hija de Jairo. La primera ninguno pudo hacer nada y la segunda había muerto.

San Marcos 8:40-56: “Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía. Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz. Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.”

Profecía: capacidad especial de relacionar la Palabra de Dios con una situación determinada, o de predecir el futuro.

Hechos 21:8-11: “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.”

Discernimiento de espíritus: capacidad especial de distinguir el mensaje que trae un vocero es un mensaje espiritual que procede de Dios.

Se necesita discernimiento para determinar si una persona y el mensaje han sido enviados por Dios.

Hechos 8:18-24: “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.”

Lenguas: capacidad especial de comunicar un mensaje de Dios en una lengua desconocida dentro del contexto de la adoración publica.

No se refiere a las lenguas que se hablan de manera personal, mas bien a las que tiene un contexto público. En este caso la persona necesita control y debe de orar para que haya interpretación de estas.

1 Corintios 14:12-14: “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.”

Interpretación de lenguas: capacidad especial de interpretar un mensaje en lenguas dentro de la adoración pública, y expresarlo en el idioma de los oyentes.

Cuando hay un mensaje en lenguas en un servicio público de Adoración, las Escrituras requieren que estas sean interpretadas.

1 Corintios 14:27-28: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.”

Los Dones Motivacionales (1 de 3)

los dones motivacionales

Estos son los que explican la motivación de las personas en la iglesia (Cuerpo) para servirse y bendecirse mutuamente.

Romanos 12:6-8 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.” RV60

“Dios nos ha dado a todos diferentes capacidades, según lo que él quiso darle a cada uno. Por eso, si Dios nos autoriza para hablar en su nombre, hagámoslo como corresponde a un seguidor de Cristo. Si nos pone a servir a otros, sirvámosles bien. Si nos da la capacidad de enseñar, dediquémonos a enseñar. Si nos pide animar a los demás, debemos animarlos. Si de compartir nuestros bienes se trata, no seamos tacaños. Si debemos dirigir a los demás, pongamos en ello todo nuestro empeño. Y si nos toca ayudar a los necesitados, hagámoslo con alegría.” LS

Estos son los dones motivacionales:

  • Profecía: capacidad especial de relacionar la Palabra de Dios con una situación determinada, o de predecir el futuro. La profecía tiene relación con dos acciones:
    • Anunciar: declarar la palabra de Dios hoy al corazón.
    • Predecir: es anunciar lo futuro.

La profecía en relación a los creyentes: los edifica, exhorta y consuela.
1ra Corintios 14:3 “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”

La profecía en relación a los inconversos: los convence y los conduce a un punto crucial en su vida que decide seguir a Cristo.
1ra Corintios 14:24,25 “Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.”

  • Servicio: capacidad especial de ver y satisfacer necesidades practicas.

En la iglesia todos somos importantes:
San Lucas 22:24-27 “Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.”

San Juan 13:4-9 “se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.”

  • Enseñanza: capacidad especial de comunicar la Palabra de Dios de manera sistemática y con precisión.

Mientras que el profeta hablara acerca de un momento determinado, los maestros son sistemáticos y se esfuerzan por hablar con precisión. La iglesia sufre cuando no hay precisión en la enseñanza.

Lucas describe que estudio diligentemente todas las cosas y estableció un orden de los sucesos relacionados con Jesús.
San Lucas 1:3 “me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden…”

Apolos tenía el don de la enseñanza.
Hechos 18:24-28 “Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.”

  • Exhortación: capacidad especial de animar o inspirar a alguien que está viviendo circunstancias difíciles o desalentadoras.

Bernabé era una de esas personas que exhortan o animan a otros. Bernabé fue y vio lo que Dios estaba haciendo entre los gentiles y ministro a la congregación de creyentes. Él era el tipo de persona que podía abrazar a alguien o a una congregación y ministrarle de manera inspiradora. Tambien vio la necesidad de traer un maestro al lugar y fue en busca de Pablo.

Hechos 11:23-26 “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.”

El profeta, el maestro y el que exhorta (o anima) dependen de diferentes variables para comunicar su mensaje.

El profeta depende de su interacción con el Espíritu de Dios y la Palabra.

El maestro depende de su buen conocimiento y dominio del asunto que expone.

El que exhorta depende de una necesidad que surge y que él o ella puede aprovechar para animar e inspirar a las personas.

  • Repartir o dar: capacidad especial de ver y responder voluntariamente a las necesidades.
    Si tiene el don de dar, usted necesita recursos que dar, sea tiempo, sean finanzas, o sean habilidades. Quien tiene el don de dar reparte los recursos con buena disposición. Esta persona nunca da a regañadientes, porque Dios le ha concedido el especial gozo de compartir para beneficio del Cuerpo.

2da Corintios 8:7 “Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.”

2da Corintios 9:7-8 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; ”

2da Corintios 9:12-13 “Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;”

  • Presidir: capacidad especial de establecer la dirección y unir a las personas para el cumplimiento de la obra de Dios.

El liderazgo es la habilidad que el Espíritu da para ayudar a establecer la dirección y unir a las personas para el cumplimiento de la obra del Señor. Los líderes o los que presiden hacen posible que el cuerpo de Cristo se mueva hacia ideales comunes, y se ocupan de edificar un pueblo de Dios que complazca al Espíritu del Señor. El líder ayuda a las personas a moverse para cumplir metas que Dios tiene para ellas.

  • Misericordia: capacidad especial de ayudar a otros y presentar la redención y la sanidad interior que pueden tener en Jesucristo.

A menudo hay necesidades críticas cuando se enseña o cuando las palabras de cualquier otro no son suficientes, entonces se necesita el don de misericordia. Cuando alguien tiene una enfermedad terminal, la persona indicada para ofrecer ayuda no es el profeta, ni el maestro, ni el que exhorta. Es más bien la persona que puede mostrar misericordia, inspirada en el ejemplo de Cristo.

Los Dones del Espíritu

LOS DONES DEL ESPIRITU

1 Corintios 12:4, 11: “Hay diversidad de Dones, pero el Espíritu es el mismo… Todas estas cosas hace uno y el mismo Espíritu.”

El Señor Jesucristo se hizo hombre para cumplir cuatro propósitos:

  • Glorificar a Dios
  • Evangelizar y salvar a los perdidos
  • Hacer discípulos
  • Satisfacer las necesidades del hombre

Los dones que son propios del Señor ahora se expresan a través del cuerpo.
Efesios 4:8 “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres.”

Salmos 68:18 “Cuando tú, Dios y Señor, ascendiste a las alturas, te llevaste contigo a los cautivos; tomaste tributo de los hombres.”

Es lógico que una que conquista se sienta en un trono y la gente le trae regalos. Ahora, él no solo recibió dones, sino que los dio.

El comienza dándonos buenos dones como, el don de la vida eterna, luego el don del Espíritu Santo. Una vez recibimos esos dones que nos lleva a la vida cristiana, tenemos una diversidad de dones que el Espíritu nos da personalmente y a la iglesia en su totalidad gracias a Cristo.

Algunos Principios Que Fundamentan El Uso De Los Dones

  • Los dones espirituales son para nuestro bien, el bien de la iglesia y el bien de la causa de Cristo. Efesios 4:8 (4:3-16)
  • Los dones espirituales son esenciales para que el cuerpo de Cristo opere de manera saludable. 1 Corintios 12:24-31
  • El Espíritu Santo da dones a todos los creyentes, según su propia voluntad. 1 Corintios 12:4, 11
  • Los creyentes son responsables por el uso de dones. 1 Corintios 12:4, 11
  • Los creyentes deben de servir a los demás con sus dones, a fin de administrar “la multiforme gracia de Dios”. 1 Pedro 4:10

No hay creyente que tenga todos los dones, pero todo creyente tiene algunos dones. Por eso debemos comprender con claridad qué son los dones, y el lugar que ocupan en el cuerpo de Cristo.

Los dones espirituales no son talentos naturales, sino capacidades especiales que Dios nos da.

Los dones del Espíritu se pueden dividir en cuatro categorías:

  • Los dones motivacionales: Romanos 12:6-8
  • Los dones espirituales: 1 Corintios 12:7-11
  • Los dones de ministerio: 1 Corintios 12:27-31; Efesios 4:11-13
  • Otros cuatro dones: 1 Corintios 7:7, 13:3; 1 Pedro 4:9