Disertación de la Evidencia Física del Bautismo en el Espíritu Santo

Durante años se ha predicado el recibir el Bautismo en el Espíritu Santo de una manera poco atractiva.  Se han utilizado métodos inapropiados e irreales los cuales han desvirtuado el verdadero sentido del Bautismo en el Espíritu Santo.

Se invitaban predicadores que profesaban tener el poder del Bautismo en el Espíritu Santo, o sea, que imponían sus manos y automáticamente lo recibías.  Otros enseñaban que debías alabar a Dios hasta que la lengua se te trabara y se te pusiera pesada y comenzáras  a hablar disparates los cuales eran el principio del haber recibido las Lenguas.

Te hacían entender que los que hablaban en lenguas eran más espirituales que los que no hablaban en lenguas.  Esto fue creando un escepticismo con el Hablar en Lenguas, por ende, las personas fueron alejándose de desear el Bautismo en el Espíritu Santo.  También las reuniones o cultos se volvían tierra de nadie, porque todos comenzaban a hablar en lenguas y no había un orden.  Las personas preferían Hablar en Lenguas que estudiar y profundizar las escrituras y se volvían fanáticos sin bases sólidas y profundas de las verdades del evangelio.

Muchas de estas personas hablaban en lenguas, danzaban y alababan a Dios fervientemente en los cultos, pero cuando llegaban a sus hogares eran totalmente distintos, no había un cambio, ni una transformación en su carácter.

¿Cómo es posible, que una persona tenga esta clase de experiencia, no ocurra un cambio dentro de ellos?  ¿Cómo podrías decirle a una persona, que desee el Bautismo en el Espíritu Santo, cuando no ha ocurrido ningún cambio dentro de ti?

Cuando uno presenta al Espíritu Santo a otras personas, y le recomiendas, que deje que el Espíritu Santo guíe de su vida, pero debes mostrar que el Espíritu Santo ha hecho un cambio en tu vida.  Hay un anhelo ardiente de buscar más de Él, saber más de Él, relacionarse más con El.  Debe ocurrir una transformación que cambie tu pensar, que te haga mejor ser humano y que te parezcas más a Jesús.

El Espíritu Santo es una persona y se le debe tratar como una persona.  No es un objeto, ni una fuerza, es el Espíritu de Dios que mora con nosotros y dentro de nosotros.  Si logramos entender esto, entonces los demás podrán ver algo diferente, querrán tener lo que uno tiene, creerán lo que uno le dice, porque lo están viendo en nosotros.

No se debe obligar a las personas a que sean bautizados o tengan una experiencia, sino a que tengan relación con el Espíritu Santo.

Cuando entendí todas estas cosas, hubo un cambio de pensamiento en mí.  No solamente había el deseo de un Bautismo, sino también ser completamente lleno de Él.  Desde entonces, me relaciono con El, tengo intimidad con El y todo en mi vida.  Procuro presentárselo a otros a través de mis acciones, amor, compromiso y pasión.  Esta conmigo, está en mi y esta sobre mí.  No me visita, sino que vive dentro de mí.  No se mueve en algunas ocasiones, mas bien, me dirige y me guía.  El es, el Maestro por excelencia, y si estoy triste o desanimado es mi Consolador y mi Ayuda.

¡Gracias a Dios por su Espíritu Santo!