El Desánimo

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El cansancio, agotamiento y el mucho análisis te llevan al desánimo.  Son esos momentos que por tanto esperar y luchar comienzas a pensar si vale la pena el esfuerzo, si Dios te está escuchando o si en algún momento las situaciones han de mejorar. Cuando constantemente escuchas palabras, mensajes y canciones que no aportan nada a tu vida espiritual, a la larga te llevará al desánimo.

El desánimo no es malo, muchas personas en la Biblia experimentaron el desánimo. Elías cuando sintió el desánimo se metió dentro de una cueva.  Estaba cansado y frustrado, sin embargo, Dios le envió alimento y le dió una palabra para que pudiera continuar.  Jesús también experimentó el desánimo, poco tiempo antes de ser entregado le oraba al Padre, que hiciera pasar ese momento y para no tener que enfrentarlo.

El problema no es que llegue el desánimo, sino como lo enfrentamos, como pasamos por la situación y el sentimiento sin rendirnos, ni dejar que el desánimo se apodere de nosotros.

Jesús no permitió que el desánimo tomara el control y le dijo al Padre “que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.  Elías, luego de que Dios le enviara alimento, le dio una palabra diciendo, “Levántate y come, porque largo camino te resta”, se levantó y continuó su camino.

Muchas veces, nosotros mismos nos vamos saboteando, creamos un fosa y cuando nos damos cuenta estamos dentro de ella y tan profundo que luego no podemos salir.  Analiza donde estás parado, que estás haciendo y asegúrate que no estes llenando tu vida de pensamientos negativos, los cuales se siembran en tu subconciente para luego amarrárte a una vida de desánimo, sin deseos de hacer nada, sin deseos de vivir.

El momento de desánimo va a llegar a nuestra vida, pero es necesario prepararse con anticipación para este momento.  Las bases, fundamentos y principios que hayamos desarrollado en nuestras vidas nos ayudarán a sobrepasar esta situación.  Lo que oímos, lo que leemos, lo que hablamos y lo que pensamos será vital para poder sostenernos en el momento del desánimo.  Aún el descanso y reposo puede ser la medicina para nuestro desánimo.

Una palabra que hayamos escuchado o leído en la que hayamos pensado, meditado y reflexionado creará una base o fundamento en nuestra vida que al momento de la dificultad y del sentimiento negativo nos dará las fuerzas para poder continuar, aún en medio del desánimo.

Y recuerda siempre que Dios está en control de todas las cosas, si algo ocurre en nuestras vidas es para llevarnos al próximo nivel.

¡Bendiciones!

 

Lectura:

1 Reyes 19 – Elías
S. Lucas 22, S. Mateo 26 – Jesús
Josué 1 – Medita
Exodo 33:14, Eclesiastés 4:6, Jeremías 6:16, S. Mateo 11:29 – Descansa