La Persona del Espíritu Santo

“Y Yo rogaré al Padre, yo os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” Juan 14:16

El Espíritu Santo desea cada día darnos más de la presencia de Dios y hacer que mi carácter se asemeje al de Cristo.

Dios ha usado el lenguaje humano en su Palabra para describir al Espíritu Santo para que podamos acercarnos y tener una mejor comprensión del Espíritu.

El Espíritu Santo habla, guía, declara, ensena, testifica, intercede y prohíbe.  También se le puede mentir, resistir, entristecer, insultar y ofender.  Todo esto nos demuestra que el Espíritu Santo es una persona.

En el libro de Cash Luna lo resume de ésta manera: “El Espíritu Santo descendió como paloma sobre Jesus, pero no es una paloma.  Apareció como llamas sobre la cabeza de los discípulos, pero no es fuego.  Embriaga como vino pero no es vino, unge como aceite pero no es aceite, se siente como un soplo pero no es viento y nos llena como ríos de vida pero no es agua.  El Espíritu Santo es una persona divina que es parte de la Trinidad.  El habla, escucha y te anhela.  Guía, ensena recuerda e intercede por ti.  Puede sentir gozo, celos enojo o tristeza.  El desea intensamente que mejores tu relación con El”.  ¡No es algo, es alguien!

¿Cómo sabemos que el Espíritu Santo es una persona?

  • Jesús se refiere al Espíritu Santo con el pronombre griego masculino “El”, refiriéndose al Espíritu específicamente como persona. Juan 15:26, 16:8, 13-14
  • El Espíritu es también personal porque tiene un nombre, que Jesús menciono cuando dijo: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador.   En pocas palabras Jesús les dijo: “Les enviare a otro como yo.  No a alguien diferente a mí,  sino a otro como yo”. Juan 14:16
  • El Espíritu Santo también tiene personalidad propia, los cuales se reflejan en cuatro componentes esenciales de la personalidad: intelecto, sentimientos, voluntad y acciones.
    • Intelecto.  Es necesario ser persona para conocer los pensamientos.
      “…nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios”. 1 Corintios 2:11.
    • Sentimientos. El Espíritu Santo se entristece.
      “Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios…” Efesios 4:30
    • Voluntad. El Espíritu Santo da dones según su voluntad.
      “…repartiendo a cada uno en particular como El quiere”. 1 Corintios 12:11
    • Acciones. Hay una gran cantidad de versos bíblicos que nos hablan acerca de lo que hace el Espíritu.
      • Él habla.  El Espíritu fue el que le dio inicio al primer viaje misionero de la iglesia. Hechos 13:2
      • Él testifica.  Él testifica respecto a Jesús.  La función del Espíritu es dar testimonio del Señor viviente.
      • Él enseña.  Él enseña lo que Jesús enseño.  Él trae a nuestro pensamiento las cosas que el Señor nos ha comunicado.  Su papel principal como maestro es vivificar la persona de Cristo en nuestra vida.
      • Él convence.  El Espíritu convence de pecado y de justicia del juicio que está por venir.
      • Él intercede por nosotros.  El Espíritu es nuestro intercesor.  Cuando oramos por nuestras propias necesidades o cuando otros oran por nosotros, nunca oramos solos.   Jesús intercede por nosotros en los cielos y el Espíritu en nuestro corazón.
      • Él nos guía a toda verdad.  Él dirige nuestros pasos.
      • Él nos revela la Palabra de Dios.  La profecía, o la Palabra de Dios escrita, no tuvo su origen en el hombre, más bien nos fue transmitida y revelada por el Espíritu Santo.
      • Se le puede probar.   Ananías y Safira probaron al Espíritu con su falta de honradez.
      • Se le puede mentir.  Ananías mintió al Espíritu indicando que había dado todo en una ofrenda, cuando realmente había dado solo una porción.
      • Se le puede contristar.  “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu…”. Isaías 63:10 “Y no contristéis al Espíritu Santo…” Efesios 4:30
      • Se le puede resistir.  Esteban dijo a la gente que se apresuraba a matarlo: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.”
      • Se le puede insultar y se puede blasfemar contra Él.  La blasfemia contra el Espíritu Santo es una absoluta negación de lo que el Espíritu dice acerca de Jesús.