La Prueba de la Seguridad

VIP - Discipulado
Centro Cristiano Bet-el, Dorado Puerto Rico

Filipenses 3:3 “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.” (Reina Valera 1960)

Filipenses 3:3 “porque los verdaderos circuncidados somos nosotros, los que adoramos a Dios movidos por su Espíritu, y nos gloriamos de ser de Cristo Jesús, y no ponemos nuestra confianza en las cosas externas.” (Dios Habla Hoy)

No debemos poner nuestra confianza en la carne, ni en la nuestra, ni en la de ninguna otra persona. ¿Dónde quiere Dios que pongamos nuestra confianza? Solamente en Él.

Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

A Dios no le agrada la independencia. Su deseo es que seamos completamente dependientes de Él. Quiere que dependamos de Él, como una rama depende de un tronco, pronto se secaría si se separa del tronco. Quiere que nos apoyemos en Él para todo en la vida.

¿Cómo comprueba Dios que estamos seguros en Él?

Ocasionalmente, pensamos estar muy seguros de nuestra confianza en el Señor, hasta que alguien nos rechaza, y de repente no entendemos lo que nos sucede, ni por qué. (Si tú crees que Dios no permite tales cosas, te equivocas, porque si lo hace) nos causará dolor en el momento, pero a la larga nos ayudará a mantener nuestra confianza en el lugar indicado y a no ponerla donde no corresponde.

La triste realidad es que no siempre se puede confiar en las personas. Si te encuentras entre un grupo de personas en las que estás poniendo tu confianza, te puedo asegurar que tarde o temprano una o más de ellas te defraudarán. Alguien te desilusionará, haciendo algo inesperado o por no hacer lo esperado. Simplemente eso es una parte de la naturaleza humana.

Cuando esto nos sucede, Dios trata de ahorrarnos mucho sufrimiento con su recordatorio acerca de poner nuestra confianza en Él.

¿En qué te estás apoyando?

Isaías 2:22 “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?”

Sí, podemos relacionarnos con las personas. Podemos confiar en las personas hasta cierto punto, pero al poner esa confianza en ellas, que sólo le pertenece a Dios, Él tendrá que encargarse de hacernos ver sus debilidades y así sabremos que nuestra confianza ha estado en el lugar equivocado.

¿Cómo hace Dios a un líder? Con las pruebas. Nos da prueba tras prueba porque éstas provocan la exposición de las impurezas de nuestra vida y en ese momento puede tratar Dios con ellas. Nada muestra lo que realmente somos como una prueba.

Enfrentamos estas pruebas una y otra vez en la vida. Hasta que aprendamos la lección. Las pruebas no cambian, pero nosotros sí. ¿No sería maravilloso llegar al punto en nuestra vida donde ninguna de las cosas cotidianas nos molestaran en lo más mínimo?

Dios desea usar a todas estas personas y cosas que no nos gustan para obrar un cambio en nosotros. Y una vez que cambiemos, o se alejarán de nosotros o ya no nos molestarán más;  entonces será igual para nosotros.

Resumen

¿Porque estamos confiando en el hombre que es débil, frágil y mortal? No podemos darle demasiado valor porque es pasajero, pon tu confianza en Dios. No es que no vayamos al extremo de desechar a toda persona y vivir como si nadie me importara en la vida. Pero si lo que otros hacen define tu estado de ánimo y tus decisiones, entonces estás mal y debes hacer cambios. Recuerda toda prueba tiene una salida y es un escalón más en la vida para elevarte al próximo nivel que Dios tiene para ti. Pon toda tu confianza en Jesucristo y te irá bien en la vida.